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lunes, 8 de agosto de 2011

DICE: "TE AMO AUNQUE LO DUDES"... PIENSO: "LO DUDO AUNQUE TE AMO"

Ese día detesté tu maldito pantalón café. Casi no hablamos, en un arranque de dignidad femenina, me preguntaste si te estaba hablando a tí o a la ventana del taxi en el que íbamos. Te hablaba en voz baja, con los ojos llorosos y con la urgente necesidad de que no te me acercaras, y entonces me tocabas una de mis extremidades como tranquilizando a una criatura salvaje.

Fuimos a cumplir un compromiso familiar, aunque la cosa entre tú yo no andaba nada bien... no andaba bien... no andaba... los demás no tenían la culpa... y aparecimos con cara de ponqué a comer ponqué... Sin embargo mis somatizaciones esta vez se situaron en mi aparato digestivo, tenía nauseas. Decidí automedicarme un poco de ron para justificar el mareo… y la gente murmuraba que estabas preciosa, que era quizá tu nuevo corte de pelo, color de tu ropa (aspecto con el que diferí) o que a lo mejor era yo quien te hacía ver hermosa… le sientas bien… me dijo una fulana golpeando su codo con el mío repetidas veces, como en señal de aprobación.

Nunca me pasó la sensación de querer vomitar, si bien mi palidez se pintó de rojo por el licor y mi estómago recibió alimento, el mareo me pasó hasta varias horas después… Al despedirme cordialmente, algunas personas preguntaban el porqué de mi partida, otras me decían que me quedara un rato más… otras ya me estaban invitando a la siguiente reunión… y tú, me miraste y refunfuñaste la pregunta de ¿Por qué te vas?...

Horas antes te habías arriesgado a darme un beso, pero mi indisposición te respondió con un contacto simple y sin alma, entonces, no volviste a acercarte en toda la jornada, sólo hasta cuando dije que me iba…

Caminamos en silencio… te tuve que soltar la mano, por aquello de las apariencias.

Ahí, cuando estaba a punto de ceder, en el momento en el que te iba a abrazar y decirte que te había extrañado, cuando se había descongelado toda mi frustración… dijiste algunas cositas, un poco molestas…

Pero no importa ya, pues este es un discurso que se le dice a una persona con la que uno se siente bien… te quiero como a un hermano… contigo la paso muy bien… Y es que uno no ordena en el corazón… (mira quien lo dice)…

Y empezó a tener sentido el mareo, que ya no sólo era en la cabeza sino en el pecho, y una hoguera danzaba en el estómago, te escribí:

“Excusa que mi inspiración hoy esté oscura, quisiera contarte cosas tiernas y escribirte como (supuestamente) sé que te gusta, pero hoy me convoca la angustia de saber que no sabes manejarme, la indignación por creer que tú sabes cómo controlar lo que siento… la insensatez por asumir que te importo.

Si es verdad que esta relación no está en tus manos ni mucho menos en las mías… ¿en manos de quién? ¿Un tercero malévolo que funge de ángel custodio dos veces por semana?... Partiendo de esta idea, te propongo que no justifiquemos más esta relación, que no le demos más explicaciones… es hora de que se defienda por sí misma.


Lamento que no me leas en clave correcta, o quizá soy yo el que está pidiéndote grandes e imposibles metas… pero sólo se trataba de un poco de ternura… de aguante… así como yo lo hago cuando me haces un reclamo injusto, ves una llamada y te inventas nombres… así como cuando quieres fumar o estás consentida… ¿ves?... te navego, voy con tus olas a tu ritmo y cuando voy a contraviento, nunca lo hago por joderte…


Partamos de una pregunta ¿Te interesa hacerme feliz?... o es sólo una obra de caridad, un gusto pélvico, o quizá debas repetir una vez más aquel masajeado argumento de que el que cambié fui yo… cuando te hablo, me siento como una mujer histérica e incluso te pregunto si me estás escuchando… y respondes, aquí estoy, mirando para el techo y esperando que acabe esta llovizna de sensiblerías, que en vez de salpicarte alegremente, te incomoda.


De todo esto, rescato una verdad que dijiste: “Te amo profundamente”… es totalmente cierto, pues aquí, en la superficie, eso no se nota… "

No sé cuantos mensajes de texto ocupé con semejante pastoral, el caso es que lo envié pero no te llegó…

El complicado soy yo. Yo soy el que piensa en futuros y en posibilidades. Yo soy el que deseo que te vaya bien, y hago lo posible para que tu vida sea mejor…

Pero quizá ya aprendiste la lección, el diplomado en Entrenamiento en Sensiblería Barata de 240 horas, ya acabó, supongo que exhibirás tu certificado en las paredes rugosas de tu determinación, porque sabes que mi paciencia se acaba... porque quieres saber hasta cuando soportaré...

“¿Algo más por decir?” Te digo ya llegando al final de la más reciente discusión y las excusas que te salen con dificultad por no poderme amar, tanto como quisieras, y te quedas en silencio, como en una fanfarria para decir la frase crucial, bajas el volumen y dices “Te amo, aunque lo dudes” … y quiero explicarte que mi corazón de verdad lo cree, pero que mi lógica, anda pendiente de cada cagada que cometes, como la de irte en la mitad de una jornada, como la de salir corriendo cuando te llama, como la de contestar en un motel, como la de cambiar las reglas… Un momento, yo soy el que está cambiando las reglas… es decir, que tienes razón, me amas en tu esquema… y como yo estoy en otro esquema, te amo en el mío… ¡BRILLANTE!… cada uno ama a su manera…

Quise seguir discutiendo sobre todo esto, la importancia del amor, lo que siento, lo eres para mí… pero, no pude… Querer y poder… que pareja más conflictiva… ¿Quién quieres ser?... déjame ver… yo quiero el poder… ¿y sabes la razón?… Porque yo, el complicado, yo el intenso, yo el de las nauseas, yo el que te asume dìa a dìa... yo… si puedo amarte.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento que te das muy duro :=( no te imaginas como seria todo, si uno se puediera abrir de esa manera... Este texto es la continuacion de una pelea ;=) jejeje.

Anónimo dijo...

Querido Mío: la desconfianza es la mejor manera de destruir todo, no lo dudes dale todo. Entrégate sin miedo, danza en su obligo. Muere en su piel cada vez.

Ross dijo...

Confianza... es un concepto demasiado frágil y subjetivo,.. asi que cuando algo genera desconfianza, cambian las percepciones.

Lnacción dijo...

He dudado tanto de amar y de que me amen que este escrito me hace sentir plenamente identificada, de nada sirven las palabras si los hechos no lo demuestran, si las sonrisas son fingidas y superficiales. Si un TeAmo se vuelve genérico al pasar los días.