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miércoles, 26 de junio de 2013

¿QUÉ ESPERABAS? (TUS EXCUSAS HAN SIDO ACEPTADAS)


Ya todo el mundo sabe que…

¡Qué cosas!, a veces sólo somos una insignificante mota y otras veces un universo, el lío está en ver desde la pequeñez lo magnánimo o fijarse en una partícula con visión universal.

Resumen: Todo el mundo veía un desierto… pero alguien pudo ver las Vegas.

Tranquila: Todas las villanas, tienen algo parecido… necesitan una víctima.

No escribo para vengarme, acusar, denunciar, llorar con letras o comunicarme, no lo hago para alimentar mi ego, causar lástima o expulsar los restos de decepción, tampoco, para contar mis intimidades, añoranzas, aventuras o desencantos, mucho menos para hablar de mi estado de ánimo, mis frustraciones o mi dolor… escribo, para que quede vestigio de que el amor existe.

- ¿Hasta dónde puede llegar alguien por amor?
- Hasta la idiotez

No me interesa cambiar las cosas que no me gustan de ti, estoy en pausa de mi pasado, por lo tanto mi presente es una sombra y mi futuro es tan falaz como lo que pretendo ser; no espero que me entiendas, igual, esto de sentir, no es un tema cognitivo, se trata de amarrar el significado que aportas con las pequeñas cosas que construyes.

Lo hice otra vez, me enamoré tanto, que perdí el norte de lo que significa estar con alguien… pero, ese alguien, con negación, pero ese alguien con la sola certeza estética, pero ese alguien con la incoherencia como su himno nacional y la insignificancia como bandera, hizo que me pudiera descubrir vivo, apasionado e intenso.

Lo siento mucho, no puedo amar de otra forma, que no sea desbordándome, mostrándome, dejando en cada instante mi alma, sin rezagos, sin reservas… no puedo, no quiero, no me interesa dosificar, graduar, calibrar, repartir, tasar, racionar o regular lo que siento, soy un mar y ella fue una gota.

- ¿Insistencia para hablar?  ¡Ja ja ja!
- Vete

¿Sabes por qué quise hablar contigo? Porque respeto lo que sentí por ti, no se trata de ti, o tus intentos de cariño, de tus intenciones de ayudarme, de tus pretensiones de niña sexy, de tus anhelos intelectuales, mucho menos de tu elaborada belleza, tus adulaciones o tu agudeza con respecto a tu pasado, no es nada de eso, es que, todo aquello que hice, dije, pensé o te propuse, provino de mi capacidad de amar, eso, es lo valioso… el resto, los masajes, los mensajes, las obscenidades, las medias que te apretaban, tus nuevos y protuberantes contornos, los consejos de nuestros amigos de cuidarnos, la aceptación de las familias, la ayuda metodológica, todo eso es circunstancial, lo bello, lo verdadero, fue un pequeño roce, un auténtico instante en el que pude sentir que me importabas.

Olvidar es muy sencillo…
sólo hay que quitar el sentido, dejar que la piel se enfríe,
romper 4 carticas con dibujitos y
dejar que el amor se encargue de asear aquello que no es digno.

Obvio, parece que hablo desde el dolor, la ausencia, el desquite, la venganza, como dirías tú, desde la rabonada, también es lógico, que no teníamos un compromiso tallado en piedra, un juramento ante un dios o una ley inquebrantable, justamente por débil, eso que se podía llamar acuerdo o pacto, era importante…  créeme hablo desde el amor, insisto, no por ti, sino por lo que me hiciste vivir.

Pero no nos pongamos tan trascendentales, aspecto que te molestaba en demasía, eso de ser tan consensuado, tan planificador, tan racional… ¿sabías que juntando nuestros nombres sale una mezcla de “Acelga, ron y sal”?... ¡qué sabor!, o esto también sale: “Callar no es gay”, ¡qué mensaje! bueno, pero la mezcla de nuestros nombres que gana es:  “Y es la gran loca”…  es mi manera de divertirme, juntando las letras de nuestros nombres, para explicarme tu ausencia forzada por tu cobardía, que disfrazas de…  Disculpa, no quiero ofenderte, criticarte o señalarte, diré, sólo cobardía, por su puesto en la constelación semántica de lo pusilánime.

Es posible, que no sigas leyendo esto y que ahora, te parezca un pobre prepotente, que pretendió alquilar tu existencia con peluchitos, alguien que quiso soportar tus dolencias, alguien que te puso demasiado cuidado, incluso cuando decías cosas sin pensar.

- ¡Ah! ¿Otra discusión conceptual?... es simple, no siento nada por ti,
 excepto asco, repulsión, repugnancia, aborrecimiento, repudio, fastidio…
- Espera, yo sólo quería aclarar los conceptos…
- (Bostezo), a ver, corrígeme, enséñame…

Cuando hay una guerra, lo primero que se quema, tiene que ver con los archivos, para que se borre la memoria, después lo relacionado con los lugares donde se profesa la fe, para que se pierda la esperanza, también hay que arruinar el arte, para que nadie pueda trascender y por último, hay que destrozar todo lo histórico, para que nada tenga sentido. Hiciste bien tu estrategia bélica, me confundiste la memoria, me jodiste la esperanza, malinterpretaste mi arte y derrumbaste nuestra… ¡qué tonto!... mi… historia.

Ya después de estos párrafos, prefiero que no estés leyendo… por aquello de que si algún día nos vemos, no me golpees… ¿Qué sientes?, ¿que te trato mal? ¿Qué manipulo la realidad para que quedes como la traidora y timadora? ¿Qué te estoy culpando por vivir en tu pasado? ¿Qué te acuso por no quererme?... una vez más te equivocas, eso que sientes, que puede ser rabia,  ira, furia, cólera, etc, fue lo que sentí, con tu evasión, con tu partida sin excusas, con tus mensajes engañosos de que me amabas y que –según tu argumento poco plausible (presión social)-  tu familia quería saber de mi… me quedé solo, olvidándote, queriendo saber qué había hecho mal, sintiéndome mediocre… sintiendo que había retrocedido y que el círculo vicioso del maltrato, era por mi culpa.

Como ves, todo es un asunto mío, no se trata de ti, o tus trabajos académicos ovacionados, no se trata de mis esfuerzos -fallidos, ridículos y no solicitados-  para ayudarte, no se trata de mis cucamonas o carantoñas… (puedes buscar en la RAE, en la primera acepción), todo esto, es sólo el inicio del posconflicto.

-¿Tienes algo más que decirme? Quizá es la última vez que volvamos a hablar…
- ¿Hemos hablado?

De mi universo a tu mundo,
de mi edad cansada a la tuya burbujeante,
de mis protocolos a tu anarquía,
de mi obra a tu aplauso,
de mis conceptos a tus nociones,
de tu decepción a la mía…

De aquella esquina al lado de un salón de belleza y
en frente de una pizzería,
de aquella cerveza untada de una oración de olvido,
 de tu propuesta de ser mi futura novia,
de tu primera vez cuando dijiste que me amabas,
de tu corsé y mi disfrute,
de tu avión de juguete,
de las instrucciones para volar recicladas pero anheladas,
 de tu escritorio modular, de las idas a cine,
de las madrugadas, de las preocupaciones, de las risas,
del llanto, del aburrimiento,
de la decepción, del silencio, de la ausencia, del temor,
de la deficiencia…  

Y hay más créditos en esta película,
pero esos, nadie los lee.

- Espero que puedas disculparme
- Por supuesto, acepto tus excusas, ahora, acepta las mías…

Tres pasos: Nos encontramos – Coincidimos – Te asustaste.
                        Dos pasos: Te amé – Te fuiste. 
                                                        Un paso: Adiós.

2 comentarios:

Shirley Sepulveda. dijo...

Que buen escrito... ojala que no sea una transcripción de una historia propia

Alejandro Salazar dijo...

Excelente texto muy confrontante y real