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sábado, 13 de diciembre de 2014

NO CORA, GRACIAS PERO NO…(DISCULPA)


 Now holidays come and then they go
It´s nothing new today
collect another memory
when I come home late at night
don´t ask me where i´ve been
just count your stars I´m home again
because you could be mine
(Pista Nº 12 de álbum Use Your Illusion II. Guns N´roses 1991)


Llueve y hace frío, de fondo “You could be mine”, tengo la decepción y la angustia fundidas en la lengua, listas para escupir; tu foto -con la que hablo aquello que no te digo-, me parece monótona, creo recordar nuestra última y reciente crisis: Decías que todo se debía a que te hacía falta, que me extrañabas, y que en definitiva no soportabas la ausencia… además, que no tolerabas la lejanía y frialdad con la que “últimamente” te trataba.

Te quise argumentar que estaba en algún proceso de creación y que para ese momento mis sentidos se alteraban, que enloquecía al crear personajes, que hablaba con ellos, que algunas veces tenía que hacerlos sangrar o embriagarlos para que dieran lo mejor de sí… y te seguía hablando de esquemas literarios y tú me seguías reclamando por los pocos besos otorgados… entonces enloquecido a la fuerza y cuerdo por tus besos, lloré, te dije que, por favor, me entendieras, pero el depósito de besos, según tú, estaba vacío.  Era mejor dejarme solo con mi supuesta locura, así, en un acto inesperado de dignidad, te dije, vete.

Nunca supiste que enloquecí para ti, te escribía una obra y los personajes eran mi manera de purgar mis demonios y darle la bienvenida a las buenas maneras, no supiste que todo lo que hacía era para demostrarte el amor que descubrí en ti.

Pero, por contexto, hablemos de obsesiones: Como sabrás, el origen de obsesión es obsessĭo, que es una palabra latina que significa asedio… ¿sabes? es un tema anímico, que consiste en la persistencia de una idea fija, ¿lo recuerdas? me refiero a la impresionante forma de escuchar las mismas canciones, tus tendencias predecibles, tus preguntas sobre mis musas de inspiración del pasado, del presente o las que no han llegado… lo más interesante es que para algunos, es un pensamiento, para otros un sentimiento y para otros una tendencia… ¿Me sigues? En ti, como en mi, el asunto de la obsesión es una terna entre lo que pensamos, lo que sentimos y esa disposición natural que tenemos a ser repetitivos.

Algún día, me dijiste que tus obsesiones eran pasajeras, fugaces… efímeras, y que pese a todo, nuestra relación había sido la más duradera que habías tenido,  (nunca entendí si te referías a la obsesión o a la relación) yo te observé con atención y vi cómo movías las manos mientras pensabas e ibas disparando argumentos para defender tu postura sobre el amor.

Entonces vino el tiempo de no tener tiempo, la angustia de no poder hablarnos, como si nuestra relación hubiese estado en receso, un paréntesis, una pausa… y hablábamos menos, nos veíamos casi nunca y nuestros cuerpos se desacomodaron uno del otro. Así, lo primero que olvidé fue tu olor… ¿Te acuerdas? Te olía justo en el límite de tu frente y tu pelo, encima de tus cejas… después, fui confundiendo los recuerdos y ya no tenía datos exactos de los sucesos… también, se fueron diluyendo las palabras de respeto y ternura, y hablábamos como esas parejas que tienen demandas mutuas por maltrato.

Después, de a poco fui olvidando el lunarcito en tu nariz, tu fascinación por las cosas esotéricas, no me acordaba bien de cómo habías superado algunos traumas del pasado y conmigo, en este presente confuso, habías adquirido otros. En efecto, todo parecía ser un asunto que implica la catalización de la vigencia perdida… o sea con tu actitud aceleras el proceso de omisión.

Pero,  hoy llueve y recuerdo tu humedad, hace frío y quisiera estar en tu regazo, o morderte un poco el vértice aquel, para dejarte de nuevo un rastro de mi paso por tu piel. No sé en qué momento se acabó la canción con la que empecé a escribir esto, ahora sólo hay silencio y unas voces en el tercer piso hablan de algo que no entiendo y no me importa. Quiero verte, pero estás tan lejos… como en un portal antiguo, diluida, ajena, borrosa.

¿Otra amenaza de olvido? Dirás mientras subes tus gafitas, y entro en esos procesos de creación en donde me refugio de tu verdadero personaje, estoy sombrío y eres la causa, apareces entre pornografía y versos del Romanticismo, estás en la mitad de mis perversiones y mis anhelos de estar en serenidad.

Extraño el sabor de tu sudor, lo quiero comparar con algún sabor y me saboreo buscando alguna referencia en mi paladar pero olvido a qué vine, no puedo evocar para qué escribo y según algunas premoniciones de mi horóscopo, pronto no recordaré para quien escribo.

Supongo que sigues detestando mis párrafos cortos, o piensas que es un error decirte que me encantas y me importas, o asumes que te timo cuando digo que me importas… y viene un nuevo chantaje: tu vida y la mía como líneas paralelas… ¿entiendes? que no se tocan.

No he podido regularme contigo, y cuando amo me preocupo, quiero que a ese alguien, le pase lo mejor, y es así como empiezo a protegerte de todo… hasta de mi mismo… este es el principio de cómo construyes todo, como en un cuento infantil que tiene un mensaje para adultos.

Déjame y lo pienso unos segundos… Te amo, pero este compromiso tiene una misión: Ser felices… ¿Te atreves? ¿Quieres? ¿Puedes?... a estas alturas del texto, de la relación, de nuestras vidas, no lo sé… y las certezas que me das son insuficientes y tal parece que mis argumentos son desesperantes… somos ambición y pobreza, nostalgia y desinterés, somos honor y deshonra.

Déjame pensarlo de nuevo: Te adoro, pero, parece que no queremos ser mejores que esto, es posible que nos conformemos con lo que nos toca, nos corresponde y no queramos nada espectacular.

Espera: Te quiero, pero nuestras coincidencias hacen que perdamos lo que más nos importa… me refiero a nosotros mismos.

Oye: ... (Pon aquí lo que se te ocurra)

Cómo siempre me excedo estúpidamente, pensando en cómo hacerte mejor la vida.
(Disculpa)

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